Solo con tilde

Croquetas de… Sólo con tilde

Para bien o para mal, soy muy friki con las tildes. No puedo evitarlo. Incluso en WhatsApp escribo con ellas. Y seguramente sea ésta la razón por la que siempre me ha inquietado escribir “sólo” sin tilde. Bueno no siempre, únicamente desde que la RAE impuso esta recomendación en 2010. Hace poco más de un año esto cambió, porque como tantos otros, conscientemente me negué a no tildarla más.

 

Lo aprendí de pequeña. En aquellos años en los que las horas de las clases de lengua pasaban profundizando en las reglas de acentuación y analizando tildes diacríticas de tantas palabras. Y no había duda entonces:

 

Sólo, cuando se refería a “solamente” o “únicamente” (es decir, cuando se utilizaba como adverbio) llevaba tilde. Y se escribía sin tilde cuando era adjetivo. Por eso “está en casa estudiando solo” o un “café solo” nunca la llevaban. En cambio, siempre había que ponerla cuando decíamos: “Sólo quiero un café”, o “sólo puedo estudiar en casa”.

 

Desde entonces, sólo (se refiere aquí a solamente) escribía este advervio con tilde.

 

Sin embargo, en 2010 la RAE cambió esta norma y recomendó no acentuar ni uno ni otro. Y el caos quedó sembrado. Según los académicos, al fin y al cabo, solo (ya fuese advervio o adjetivo) era una palabra llana, acabada en vocal, no existía diferenciación oral entre ellas y la tilde diacrítica no estaba justificada:

 

“El empleo tradicional de la tilde en el adverbio solo no cumple el requisito fundamental que justifica el uso de la tilde diacrítica, que es el de oponer palabras tónicas a palabras átonas. Por eso, a partir de ahora se podrá prescindir de la tilde en esta forma incluso en casos de ambigüedad. La recomendación general es, pues, la de no tildar nunca estas palabras”.

 

Mis textos en el periódico Sí, Se Puede, donde entonces trabajaba, comenzaron a ser editados.

 

Inevitablemente me veía forzada a eliminar esta tilde de mis textos. Y cada vez que la escribía mentalmente me decía: “Antes con tilde, ahora ya no. Da igual que sea advervio, no tienes que ponerla”. Y conscientemente no la ponía, aunque reconozco que siempre me costaba no hacerlo…

 

Irónicamente, y de forma paralela a toda esta lucha interna mía, miembros de la RAE reconocían en 2013 que el seguimiento de este nuevo consejo de acentuación no había tenido todo el éxito que cabía esperar. Y era cierto. Lo veía a diario. Mucha gente seguía escribiéndola con tilde. Aunque también mucha gente la escribía sin tilde. Y mal que me pese, yo estaba entre ellos.

 

Pero esto cambió hace ahora poco más de un año. Cuando leí, por pura casualidad, un tweet del escritor, y además miembro de la RAE, Arturo Pérez Reverte:

 

 

Ese tweet fue el empujón que necesitaba. Y no me lo pensé dos veces. Desde ese mismo momento, volví a escribir sólo con tilde cuando toca.

 

Y mis textos, en esta ocasión en OroyFinanzas donde escribía sobre Bitcoin a diario, volvían a leerse solamente con este advervio tildado.

 

Fue como una victoria personal. Volvía a sentirme bien y tranquila cada vez que la escribía. Y he de admitir que incluso una medio sonrisa acompañaba el tecleado.

 

Con la decisión ya tomada, decidí navegar por Internet en búsqueda de más información relativa a este tema. Y encontré varios artículos muy interesantes. Sin duda, el más esclarecedor era uno de Yolanda Gándara titulado: ¿Quién va ganando en lo de la tilde de «solo»?. En él Gándara ofrece cifras del uso de la recomendación de la RAE que señalaban que la mayor parte de escritores y medios de comunicación (más del 80%) seguían tildando este advervio.

 

No intuía yo que éramos tantos a los que nos costaba escribir ese sólo sin tilde. Y me sentí arropada al descubrirlo, la verdad.

 

Es incuestionable. En mi caso y en el de muchos otros, la tilde ha ganado. Aunque la RAE sigue dejando a criterio del escritor su uso. Veremos si la presión social puede, y finalmente los académicos rectifican sobre este asunto en la próxima edición. De momento, seguiremos encontrando este advervio con tilde y sin tilde.

 

Aunque personalmente creo que no hay duda que no acentuarla, puede llevar a confusión en algunos contextos:

 

Porque no es lo mismo leer o escribir: “Ha escuchado solo dos canciones del disco” que “Ha escuchado sólo dos canciones del disco” o “Él bebe sólo los fines de semana” que “Él bebe solo los fines de semana”.

 

¿O no?

 

  • Ha escuchado sólo dos canciones del disco (porque no ha dado tiempo a escuchar más)
  • Ha escuchado solo dos canciones del disco (porque no quería que nadie le distrajera mientras lo hacía)
  • Él bebe solo los fines de semana (y de lunes a viernes lo hace acompañado)
  • Él bebe sólo los fines de semana (porque entre semana no tiene tiempo para hacerlo)

 

Lo decía al principio. Para bien o para mal, soy muy friki con las tildes. No puedo evitarlo.

 

Y tú, ¿eres también de los que les cuesta escribir sólo sin tilde?

 

 

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