Fotografia Documental de Familia

Croquetas de… Invasión de intimidad

Ensimismados en nuestro trabajo, a menudo los fotógrafos olvidamos lo que implica para las personas que fotografiamos la invasión de su intimidad con nuestras cámaras.

 

Hace unos meses, visitaba a Begoña y Emma para retratar un día cotidiano de su vida. Se trataba de documentar sus rutinas (de ahí el nombre que le doy a estas sesiones: fotografía documental de familias), como a mí más me gusta, sin posados, sin adornos, simplemente tratando de que yo y mi cámara “desaparezcamos” para así captar la esencia de esos momentos cotidianos: cambios de pañal, tomas, mimos y besos, juegos, momentos de relax y de silencio, llantos… Más tarde, Begoña narraba en su blog cómo había sido la sesión de fotos y publicaba una pequeña selección de las instantáneas.

 

Sobra decir que me encantó revivir la jornada desde su perspectiva, pero además tengo que admitir que me enorgullecieron algunas de sus reflexiones, y muy especialmente una, por ser uno de los pilares en los que se asienta mi ética profesional y mi manera de trabajar:

 

“No tenía la sensación de ser observada por alguien que sobre todas las cosas busca “el disparo”. Justo en el instante en que ese pensamiento cruzaba mi mente fue cuando Elena de verdad pasó de ser una mera observadora a formar parte de nuestro escenario”, escribía Begoña.

 

Recuerdo que en mi primera experiencia profesional como fotógrafa, cuando trabajaba como fotógrafa de prensa en Guatemala, tenía un sentimiento recurrente: en muchas ocasiones llegábamos a algún sitio a hacer una cobertura, invadíamos la vida de esas personas por un tiempo determinado, y luego desaparecíamos para siempre llevándonos con nosotros sus rostros, sus historias… Era una sensación extraña a veces, e incluso me hacía sentir en ocasiones enormemente egoista: llegas, sacas una foto y te largas. Era mi trabajo, claro, y me apasionaba, pero me provocaba sentimientos encontrados.

 

Por ello, decidí entonces que la única manera que tenía para minimizar aquellas sensaciones era la de hacer mi trabajo bajo la premisa de tratar de empatizar y mostrar un respeto absoluto a la gente a la que retrato, a la que entrevisto, a la que conozco y con la que hablo a diario en mi trabajo. E intentar hacer así de ese encuentro algo que también ellos recuerden con cariño.

 

Porque esa gente, sea quien sea, te permite con generosidad entrar a su vida, a su casa, a su trabajo, conocer su historia… y sólo eso es motivo suficiente de gratitud para que ese respeto quede reflajado, no sólo en todo lo que haces, sino sobre todo, en cómo lo haces. Porque puedes forzar situaciones para obtener mejores imágenes, mejores testimonios… Yo he sido testigo de cómo colegas de profesión, tanto periodistas como fotógrafos, lo hacían. Porque está en tu mano arramplar con todo para obtener una bella imagen, un testimonio impactante… O puedes elegir mostrar el respeto que se merecen el momento, la persona, la realidad de la que estás siendo testigo, ese encuentro… y buscar y propiciar que sea la situación misma la que te ofrezca una bella imagen, un buen testimonio…

 

Y desde entonces eso intento hacer a diario.

 

Pero volviendo a la sesión de fotos de Begoña y Emma…

 

Una mañana de un día cualquiera en su vida, llegábamos yo y mi cámara a invadir su cotidianidad para coger prestados algunos de sus momentos íntimos e inmortalizarlos para siempre en imágenes. Me encanta saber que logré que se sintiesen cómodas ante el objetivo porque entrar en la vida de la gente por unos minutos, unas horas, unos días, es parte de nuestro trabajo y por ello lo asumimos con toda naturalidad. Sin embargo, lograr que esa naturalidad se extienda también a la persona o personas que tenemos frente a nuestra cámara y que además disfruten de ese momento es uno de los retos más grandes con los que nos encontramos.

 

Además, que Begoña considere que las fotos que les hice retratan “cien por cien una mañana cualquiera en casa”, es todo un honor porque es exactamente ese el objetivo de estas sesiones de Fotografía Documental de Familias (que defino como Todos esos momentos únicos con una sola norma: sin posados) Y es que, si siempre me complace que la gente para la que trabajo quede satisfecha con el resultado, mucho más cuando son gente especial para mí y a la que quiero, como es el caso, porque Begoña es, además de una de mis retratadas, mi prima.

 

Fotografia Documental de Familia

 

 

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2 comentarios

  • Janae 18 octubre, 2016   Respuesta →

    I would like the tall version of the three blocks. I would like to see three more panels, one for each season — a few bright green leaves for spring, more and darker leaves for summer, colored leaves for autumn and snow for winter. All toeehtgr in a wall hanging.

    • Elena Prieto Landaluce 19 octubre, 2016   Respuesta →

      Hello Janae,

      Thanks for getting in touch!
      I don’t understand really what you mean in this message, if you want to elaborate please send me an email.
      It would be nice to hear more from you!

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