Doolhouse Terri Timely

Croquetas de… Casualidades cronológicas de Internet

Internet ofrece un sinfín de casualidades cronólogicas que unidas crean realidades, contextualizaciones e hilos narrativos con un sentido que, de no existir esas casualidades temporales entre un enlace y otro, serían imposibles de imaginar.

 

Y precisamente el otro día me ocurrió una de estas casualidades.

 

Leía un enlace en Facebook sobre una cuna robot recién lanzada que gracias a unos sensores que lleva incorporados, cuando el bebé empieza a llorar, el artilugio comienza a acunarlo automáticamente, al tiempo que sus altavoces emiten sonidos similares a los que el bebé escucha cuando está en el útero materno. Y todo ello va aumentando su potencia según las necesidades del berrinche del bebé en cuestión.

 

Además, para que la seguridad física del bebé sea lo primero, la cuna no se pone en funcionamiento si el niño no está debidamente inmobilizado dentro de un saco cuyos lados se atan a ambos lados de la cuna y evitan que el bebé se gire mientras la cuna robot lo mece automáticamente.

 

Un invento de esos con los que personalmente me echo las manos a la cabeza sobre la deriva de una maternidad mal entendida.

 

Y desde luego que no soy nadie para juzgar las decisiones que cada uno tome a la hora de educar o de lidiar con la crianza de sus hijos, pero realmente un artilugio de este tipo se aleja tanto de lo que entiendo como maternidad, que sinceramente me suena a ciencia ficción de la buena. Pero no, nada de ciencia ficción. Es tan real que asusta. Se llama Snoo y se puede comprar por aproximadamente 1.200 euros. Y para aquéllos que como yo tengan dudas sobre las consecuencias emocionales que a la larga puedan afectar a esos bebés mecidos robóticamente y cuyos llantos no son atendidos por su mamá o su papá, el marketing del producto lo deja claro: Bebés más felices, aseguran con rotundidad en su página web. Pero claro, el marketing es eso, marketing.

Un hilo narrativo construido de casualidades cronológicas

Tan sólo unas horas más tarde llegaba esa casualidad cronólogica perfecta para rematar mi propia conclusión sobre esta cuna. Veía en It’s Nice That un breve documental creado por Terri Timely y titulado Dollhouse que narra la historia de Kate Charles, una artista que crea muñecos reborn, es decir, con aspecto de bebés reales.

 

He de admitir que, como Kate Charles reconoce ella misma, se trata de una realidad bastante escalofriante, y que personalmente no tenía ni idea de su existencia. Pero sin entrar a valorar la existencia de este tipo de mercado de muñecos con apariencia real, esta casualidad cronológica de enlaces me ofrecía un hilo narrativo propio. Y con esa construcción narrativa llegaba una conclusión contundente para la existencia de ambos objetos.

 

Cada vez que me encuentro ante estas casualidades cronológicas que ofrece Internet no puedo evitar maravillarme con ellas.

 

Presta atención y verás que ocurren con mucha frecuencia.

 

¿Te ha ocurrido alguna recientemente?

 

FOTO: Foto fija del documental Doolhouse de Terri Timely

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